Desde que tengo uso de razón, recuerdo a mi madre diciendo que yo no quise mamar. Que me cansaba de succionar a los 5 minutos y que, como no me había saciado, a la media hora volvía a pedir tomar pecho.

Y ésto la desesperaba…

A los 15 días, agotada, decidió darme biberón de leche de fórmula. Tenía demasiadas ‘vocecitas internas y externas’ diciéndole que yo no quería ‘trabajar’ para tomar la leche del pecho.

En nuestro caso, la lactancia materna fracasó en mi primer mes de vida.

¿Pero… y si mi madre hubiera sabido que un bebé es capaz de vaciar un pecho en menos de 5 minutos? ó ¿y si hubiera sabido que los bebés con Altas Necesidades necesitan succionar para calmarse y tomar pecho es la mejor forma para relajarse y cargar pilas para seguir descubriendo el nuevo mundo que se les presenta? ¿Y si hubiera sabido que jamás se debe confiar más en el consejo de alguien que no amamantó a sus propios hijos que en su propio instinto?

En mi caso todo fue distinto, ¡afortunadamente!! Te lo cuento en el vídeo que te dejo aquí abajo. Hace justo 1 año que lo grabé y quiero recuperarlo porque lo que te cuento me parece fundamental para que la lactancia materna pase a verse como algo más que una opción para alimentar a nuestro intenso bebé.

¡Dale al play! 😉

https://www.youtube.com/watch?v=sWvl-DpHU9A&t=1s

 

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Cati Bergas